martes, 26 de enero de 2021

CAPITULO 606 ( Una vita en la barra )

Hoy te hablo a ti . Me conoces desde antes de que naciera .

Fuiste compañero de viaje de una saga que eligió caminar contigo .

Recuerdo , que de pequeño , me ponía a tu vera para comprobar cuanto había crecido . Eras más alta , hasta que te deje atrás  .

Recuerdo , de impulsarme agarrado a ti . Me viste reir . Y llorar , sobre todo cuando perdía el Athletic .

Nadie entiende mejor las decisiones humanas . Nos sinceramos al tocarte .

 Solamente en Bilbao habrá más de 3000 bares , restaurantes , pubs  y cafeterías .

Ahora con el covid pasará a desaparecer muchos de ellos .

Otra cosa son las cadenas y franquicias , se multiplican . De hecho , junto al resto de comercios , la tasca está en vias de extinción  . He ahí el problema , los gigantes .

 Y en esas diatribas estábamos cuando llegó el bicho con nombre de corona . No solo a cambiado nuestras vidas . Los adioses son más tristes . Sea persona o negocio . A veces van de la mano . De ahí que me alivie saber que los restaurantes que han logrado abrir tengan reservas . O que las tiendas recuperen , poco a poco , parte de su clientela .

 Pero no puedo evitar pensar en los mas débiles . Bares de barrio con alma de pueblo o de pueblo con tamaño de barrio . Los que heredaron el espíritu de las tascas con fluorescente en el techo y serrín en el suelo .

Rincones tan humildes que el cliente se sentia importante . Barricas vacías  botellas inertes sobre baldas olvidadas .

Lugares donde el tiempo se estancaba en los calendarios y un pata de jamón sudaba sobre la barra . Alli hasta la luz pedía permiso para entrar  , y el retrete estaba al fondo a la derecha .

 Apenas quedan ya , la mayoría se reinventaron . No solo por higiene . Por supervivencia .  Y el porrón , la bota y el pellejo de vino pasaron a ser decoración y luego recuerdo . Como los carteles de Cinzano y KAS , cuando aún tenía equipo ciclista. O el póster de algún Athletic campeón , junto al banderín deshilachado de un partido que nadie recuerda .

 Testigos callados ante una clientela que permanecía el tiempo justo y necesario para pegar dos tragos y dar la extrema unción a un txikito . Tascas donde la tapa ni estaba ni se le esperaba . Hasta el pintxo era algo exótico y para acompañantes del bebedor .

Tabernas sin futuro cargadas de pasado . El suyo y el de cada codo que se apoyaba en ellas .

 Me he alejado de ti en esta pandemia , pero espero regresar y no irme del todo .

Estas lineas las escribo desde casa ,  pero podria hacerlo apoyado sobre tu cuerpo , de madera , granito , mármol o metal  . Dirán que exagero , que estoy loco , da igual .

Quiero gritar al mundo que te echo mucho de menos , porque  yo , y lo digo con orgullo , creci pegado a la BARRA DE UN BAR 

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