En la última crisis económica – esa que , para algunos ,
nuestro país nunca padeció a finales de la primera década del siglo XXI –
aprendimos que la prima de riesgo tenía mucho peligro : demasiado ladrillo y
tanta deuda por cobrar que nos apretaron el cinturón .
Hoy , las conversaciones sobre la prima han cambiado y los
bancos , también . Los que no han sido absorbidos temen por que les llegue la
hora antes o después . Tiempo habrá para conocer cuántos despidos se cobrarán los
ajustes bancarios que aún están por venir.
Mientras , en medio de toda esta realidad , se encuentra el
cliente . Quien siempre tenía la razón , ahora , casi no recibe beneficios por
dejarle su dinero al banco y además ,
dichosos quienes no vean su fortuna menguar al dejarla en la cuenta , sólo a
descansar .
En fin , ellos pusieron la prima y nosotros , los primos .
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