domingo, 10 de mayo de 2020

CAPITULO 591 ( COVID )

Una nueva palabra que asociaremos al miedo , un buen nombre para el personaje malo de un posible comic.
Una palabra que nuestro cerebro asociará cognitivamente con  nuestro almacén de recuerdos , y nos acordaremos de nuestros seres queridos , fallecidos o exparejas después de aquellas broncas en la famosa cuarentena del 2020 .

Mi cerebro me lo asociará al capítulo 60 de este mismo blogg , escrito el doce de septiembre del 2015 .
Y le daré la chapa a mis futuros nietos al respecto …….  “ Yo ya lo predijé  “  eso les diré siempre y cuando me lo permita al Alzheimer…………..

Pero ahora no es momento de ponerse galones al respecto , lo cual no lleva a ninguna parte , es cuestión de analizar porque tenemos miedo y como gestionarlo de la mejor manera , antes de que se nos hinche la vena nazi que tenemos todos oculta , y te decidas por colocar un letrero en la puerta del portal , para invitar a que abandone la comunidad el vecino médico que te puede salvar la vita del mismo coronavirus , o del puto alzheimer .

“Hace una noche fantástica”. “Esta noche morirás”. Si oímos ambas frases, es sin duda esta última la que captará nuestra atención.
Del mismo modo, haremos más caso a las informaciones alarmantes sobre el coronavirus que a las informaciones tranquilizadoras. En un entorno de alta saturación informativa como el nuestro, atender preferentemente a determinados contenidos va en detrimento de otros y genera percepciones distorsionadas.

Biológicamente estamos programados para focalizarnos en aquello que constituye una amenaza o que percibimos como tal. Es una cuestión de mera supervivencia. Si no apreciamos que hace una noche fantástica, es una pena, pero no tiene mayores consecuencias.

Los medios de comunicación hace mucho tiempo que conocen y explotan este rollo mental para captar nuestra atención. Tienden a poner el foco en la parte más negativa de cuanto acontece hasta el punto que, en el entorno periodístico, se rigen con el principio de que si no hay noticias sobre una determinada cuestión es una buena noticia porque, cuando ocurra algo malo, ten la certeza de que te lo van a contar.
En muchos aspectos, las redes sociales han seguido este patrón. Aunque a menudo mostramos en ellas la cara más amable de nuestras vidas, solemos generar indiferencia, envidia o incluso rechazo. En cambio, cuando se produce un suceso trágico, la actividad en las redes se dispara. 

Hay un aspecto, no obstante, en el que redes sociales y medios de comunicación tradicionales difieren significativamente . En las redes sociales hay un poco de todo: contenidos muy rigurosos, contenidos bienintencionados pero que presentan notables carencias e imprecisiones, y contenidos creados con la única y malévola finalidad de desinformar.

En ámbitos como la política o la salud , la desinformación resulta particularmente nefasta porque puede llevarnos a tomar decisiones contrarias a nuestros propios intereses sin tener conciencia de ello. Lo peor del caso es que, en las redes sociales, las informaciones falsas circulan más ampliamente y con mayor velocidad que las verídicas , de modo que resulta difícil de contener .

Este brote vírico conlleva un riesgo muy real , no os kepa ninguna duda .
Pero si nos exponemos a él voluntariamente, generamos una sensación de control que hace que nos sintamos más protegidos que cuando el riesgo se nos impone sin que hallamos decidido asumirlo. En el caso de un virus potencialmente letal y de fácil propagación, obviamente nadie lo percibirá como un riesgo libremente asumido.
Se trata de un riesgo complejo. Nada que ver con riesgos tan fáciles de entender como el de circular contra-dirección por la autopista o el de pasear por un acantilado en pleno temporal. A mayor complejidad , mayor también la percepción de peligro.

Asi que no puedo desvelaros la formula secreta para superar el MIEDO AL COVID , lo único que puedo aclararos es que la controversia no ayuda .

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