El capítulo anterior , me hace reflexionar sobre este tema .
Debería ser una asignatura obligatoria impartida en el hogar y en los centros educativos desde la más tierna infancia .
Familia y profesorado tienen la obligación de formar un binomio que favorezca e impulse el saber comportarse de los educados ; sin embargo , resulta penoso constatar que el respeto hace tiempo que se encuentra en franca retirada .
Cualquiera puede ser objeto de insultos , agresiones y befas incluso por las cuestiones más nimias . Algo o casi todo falla cuando lo que impera es la ley de la selva y nos habituamos a a ello como si fueran accidentes de tráfico , recordemos el reciente pasado.
Para más inri, siempre surgen psicólogos , tertulianos , “expertos” que justifican todo tipo de desmanes y tratan de convencernos de que los irrespetuosos son víctimas de la sociedad y su comportamiento es un grito para hacerse notar y pedir ayuda .
El concepto de autoridad se diluye cual azucarillo en agua y asi nos va . Los valores morales deben renacer o pereceremos como sociedad .
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