Hoy es carnaval , la fiesta y excusa perfecta para perder la vergüenza y pasar un buen rato , pero hay algo más allá de la desinhibición .
El subconsciente no engaña , detrás de la máscara proyectamos impulsos o sentimientos que permanecen ocultos en nuestra vita cotidiana .
La máscara concede libertad . Esconderse detrás de algo que no deja ver quienes somos tiene el beneficio de sacar algunos rasgos de personalidad escondidos .
El miedo al rechazo , o a que pensarán de nosotros , o a que pensaré de mi mismo , es menor en el marco de la permisividad del carnaval . En carnavales afloran sentimientos ocultos o reprimidos que proyectamos a través del disfraz . Sacamos a la luz , esa caja negra guardada en lo más profundo del subconsciente .
El antifaz es un escudo para quienes huyen de la interacción social por timidez , El disfraz también favorece una relación distinta con el propio cuerpo en la pista de baile . La persona juega con el movimiento y la expresión corporal , se deja llevar por el ritmo y no tiene miedo a hacer el RIDICULO .
Las convenciones sociales imponen la censura , y los carnavales la suprimen , con hombres vestidos de mujer a la cabeza por ejemplo .
Mis mejores disfraces a lo largo de mi carrera artística de la noche , han sido de JOKER y de MANOSTIJERAS , aparte de la CARETA que tengo todos los días , que eso requiere otro capítulo .


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