La humildad de los tibetanos y sus tradiciones milenarias (Capt anterior) , me hace pensar en el núcleo de nuestra existencia . Si te pones a pensar en la guerra de los espermatozoides de tu padre por ovular la felicidad de tu madre , te anima a pensar que todos tenemos los genes de un campeón , todos partimos siendo los mejores .
Lo que demuestra que no hay nadie en la vita mejor que nadie , el hecho de vivir es el primer premio.
Todo el mundo es un genio , pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles pasará la vita pensando que es estúpido .
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